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Sierra Nevada 2004
Sierra Nevada, Granada. 29 de mayo de 2.004.
La mañana era fresca. Cuando bajé al hall del hotel, Raúl, Ramón y Fran me esperaban impacientes. A las 7:45, cuando salíamos del Hotel Kenia Nevada en busca de nuestros anhelados dorsales, el mercurio marcaba 11 grados. Temperatura agradable para la hora del día en la que nos encontrábamos y que hacía presagiar una jornada típica de primavera granadina. Fresco por la mañana y fuerte aumento de la temperatura para las horas centrales del día.
Una vez con los números en nuestro poder nos apresuramos en volver al lugar de cobijo para meternos entre pecho y espalda un nutritivo desayuno el cual compartimos con un Utrerano (se llamaba también Raúl) con el que, casualidades de la vida, hice en su compañía gran parte del recorrido de la Sevilla-Extreme. Corroboramos nuestra común singladura cuando vimos nuestras burras así como los trajes de romanos.
Una vez preparados, salimos del hotel a la vez que el gran campeón José Márquez. Fue la única vez que lo vimos cerca montado en su bici. Ya me entendéis.
Cuando bajamos a la salida, sobre las 9:30, nos encontramos a Alejandro y David, así como a Salva y a Angel. El ambiente era bueno, el sol empezaba a asomar con fuerza. Vamos buscando colocación para la salida y cerca de Márquez le pedimos si le importa acercarse al grupo para hacerse unas fotos y amablemente accede. Segunda y última vez que lo vimos.
La carrera se inicia neutralizada (10:05) durante 200 metros y justo en la salida de Pradollano se da el pistoletazo de salida en dirección al Veleta. Después de algo más de un kilómetro de subida, nos desvían a la derecha y bajamos a la pista del río. Este año había bastante nieve, habían abierto unos carriles para que las bicis pasaran sin problemas aunque había algo de barro. Nuevo paso por línea de meta y tomamos dirección Granada por la carretera. Justo donde se bifurca la carretera entramos en el circuito del Mundial. Precioso. Estrecho, sinuoso, rompe piernas, umbrío. Tras kilómetro y medio por él tomamos una pista en subida hasta salir a la carretera antigua de la Sierra. En este tramo Raúl incrementa el ritmo y se va por delante, cerca yo, y muy cerca Ramón, Fran, Alejandro y David. Comienza el tramo de bajada por la carretera antigua, un sinfín de curvas en forma de herradura. Mis nuevas pastillas on-off atenazaban la rueda dándome más de un susto en la bajada, pero la hacemos a altísimas velocidades. Una vez llegados al Centro de Visitantes El Dornajo (poco más arriba de la gasolinera de la carretera), tomamos una pista semiasfaltada a la derecha, y tras 3 kilómetros en ella, giramos a la izquierda para entrar en la pista de Hazallanas. Pista ancha y fácil de hacer al principio (con bastante pendiente), que se iba poniendo cada vez más fea a medida que progresábamos por ella. Una vez abajo nos encontramos en el Km.25 con el primer control, justo en la cola del Pantano de Canales.
A mi modo de ver es a partir de aquí y hasta la llegada a Cenes de la Vega donde se encuentra la clave de esta carrera. Es decir, todo el mundo habla de los 35 últimos kilómetros, que a decir verdad son terribles, pero el tramo que se inicia con la subida a Güejar Sierra hasta su llegada a Cenes es complicadísimo de hacer. Dejando a parte el laberinto de pistas del cortijo de Pradomontero, se suceden los repechos con pendientes superiores al 20 % con bajadas que superan con creces este desnivel. No existen en estos treinta y tantos kilómetros más de 100 metros de llano seguidos. O subes a tope o bajas a tope. El collado de la trinchera, el collado de Beas, el alto de las tres cruces. Tramo salpicado por subidas y bajadas técnicas y muy, muy duras. Ramón lo describía perfectamente “Quería llegar regulando a Monachil (Km.63) y fue imposible”. En este tramo confundo un desvío, bajo a un cortijo y......., la pista donde sigue la pista, me cago en la leche ya me equivoqué. Aparece un campero y me dice descojonao, “chavaaaaal, que la carrera no es por aquí”, “no te jode, ya me he dado cuenta pero para que quitas el cartel so cabrón” pienso internamente. Nada, para arriba otra vez y vuelvo a ver pisadas de las nuestras. Cuando nos dirigimos a subir el Collado de Beas, adelanto a un compañero de fatigas y cuando lo paso oigo “Salva coño que haces por aquí si ibas por delante”. Al volver la cara, “joder Ramón no te había conocido, pero es que me ha fallado la brújula y me he confundido, ¿qué tal vas? -le pregunto”. “Voy bien Salva pero que jodido es esto, no hay tramo donde descansar”. Le comento que Raúl debe ir bien porque ni rastro de él y sube con facilidad. Le pregunto por el resto y me comenta que Alejandro se ha caído y que había roto el freno trasero además de un radio. Más tarde nos sorprendería haciendo gala de una extraordinaria habilidad cerrando las pinzas del freno en las bajadas y soltándolos en las subidas !!! Sin bajarse de la bici!!!. La verdad es que yo vi a Ramón muy bien, muy concentrado y a su ritmo, a partir de aquí hacemos prácticamente juntos la carrera. Para rematar este tramo, llegas a una urbanización asfaltada que parece que vas sin sillín, para girar a la derecha y bajar una torrentera con unos riscos que te vuelven a dejar sin brazos.
Llegados al punto más bajo de la carrera en Cenes, y tras un breve paso por la ribera del Genil, comienza el CALVARIO. El collado del Contadero es bestial. Si es la foto esa en la que se ve a un colega empujando su bici por una pendiente imposible en la página Web. Es asfixiante. Son las 12:45 h y el calor en Cenes es abrasador. Echamos pie a tierra en varias ocasiones porque la pendiente es imposible. Yo no se si exagero pero supera el 30 % con total seguridad.
A Ramón lo veo cerca viene por detrás a su ritmo el tío, muy bien. Llegamos a Monachil con Raúl el de Utrera y con un colega de Jerez (Juán Sánchez). Llenamos el Camelbak de Ramón y nos dirigimos a la zona más dura de la carrera. Comenzamos a subir metiendo todo el hierro que llevamos y el calor se hace insoportable. Superadas las Eras del Puntarrón (3,5 Km. de infarto) comienzo mi via crucis particular. Al salir a la carretera que nos va a llevar al Purche empiezo a encontrarme vacío, no consigo bajar piñones a pesar de haber bajado algo el desnivel del piso, y empiezo a quedarme sin fuerzas. Le comento a Ramón que no se que me pasa pero que no tengo fuerzas. Son las 14:00 horas. Que calor. Qué calor. Pero que calor. Ramón sigue a su ritmo, empiezo a encontrarme mal, y decido parar, no puedo, que me ha pasado. Pues sí, el tío del mazo asomó y me dio un severo aviso. Decido pararme y sentarme en el guardarrail en una sombrita mientras veo como Ramón vence la cuesta con gran autoridad. De repente vuelve la cabeza, cuando estaba a más de 200 metros por delante y al verme parado, sin pensarlo le da la vuelta a la bici y se vuelve en mi busca. “Ramón estas loco tío sigue para arriba que vas muy bien ¿como se te ocurre bajar con la cuesta que estamos subiendo?”. “¿Que te pasa?” Pregunta él. “No puedo. Estoy vacío. Me he quedado sin fuerzas. Sigue para arriba que vas bien. Venga vete”. Hay que reconocer que tuvo un gran detalle. “Venga Salva tranquilo, come algo, descansa y ahora seguimos para arriba, tu recupera”. Cuando llevamos sentados 5 minutillos, no más, aparecen Alex y David y justo detrás Fran con la primera clasificada. “Pero que hacéis aquí vosotros, os hacíamos más adelante, que os pasa“ Comenta Fran. “Quillo no puedo” le contesto. Me observa unos segundos y me pregunta “¿Tú has bebido suficiente? Porque tienes pinta de estar medio deshidratado“. Joder Fran que ojo clínico. Dio en el clavo totalmente. “Venga descansa un poco intenta llegar al siguiente avituallamiento y bebe por un tubo, nunca mejor dicho”.
Intento seguir y a duras penas consigo llegar con él al Purche. Nos bajamos de las bicis me siento en la hierba y empiezo a engullir como un camello todo lo que pillo. Continuamos los seis juntos y la campeona para afrontar los últimos 25 Km. Los pierdo de vista tras alcanzar el collado del muerto. El muerto, he dicho muerto; pero que carajo, el muerto era yo y no el collado, pensé. Tras 1,5 Km de bajada nos dirigimos a la central eléctrica de Diéchar y ya no dejamos de subir hasta la meta. El líquido parece que empieza a hacer efecto, alcanzo a Fran y cuando lo rebaso oigo “Venga Salva vamos para arriba”. Gracias compañero me diste alas. Empecé a bajar algunas coronas y ahora las fuerzas parecían responder. Alcanzo a David y a Alex y les pregunto por Ramón que seguía su incontestable subida dirección al collado de las víboras. Es en este punto donde nos volvemos a encontrar, “Te has recuperado Salva”. “Eso parece me ha hecho efecto el líquido, pero tendría que haber bebido antes, me cago en la leche...”. Continuamos la marcha juntos y le voy indicando a Ramón que nos faltan un par de Km. para salir a la carretera y los 10 finales para arriba.
Una vez en la carretera sigo encontrándome bien y hacemos diez kilómetros finales muy buenos. Ramón aguantó como un jabato, ganamos unos cuantos puestos en este tramo e incluso tuvimos fuerzas para ganar hasta tres puestos en los metros finales tras un apretado y “bonito” sprint.
Al entrar en meta vemos que Raúl acaba de llegar con la cara algo descompuesta y algo desilusionado porque también tuvo su calvario particular por unos inoportunos calambres en los últimos 25 Km. que no lo dejaron pedalear a pesar de encontrarse con fuerza en la caja de cambios. Que rabia. Quedémonos con lo positivo, de todo aprendemos. El año que viene ya me contarás la carrera que vamos a hacer, de la manera que tú subes te garantizo que en la próxima edición te sales porque esta carrera estoy seguro de que te va bien. Al final puesto 81.
Ramón llega con las piernas algo cargadas, normal después de la kilometrada, pero habiendo hecho la mejor carrera del grupo, muy a ritmo y marcándose un detalle de gran compañero. Gracias amigo, esto no se olvida. Puesto 85.
Alex y David llegan juntos en los puestos (creo recordar) 93 y 94, con buena cara. “Quillo que te has tomado mamón. Si estabas muerto como te has recuperado de esa manera” me comentan al entrar en meta. Te lo juro Alex, tres botellas de agua, una de Aquarius y dos barritas hicieron el milagro.
A continuación, entra Fran (puesto 102), junto a la primera clasificada femenina. Nuevo carrerón de Fran al igual que en Sevilla. Tío muy inteligente y con gran conocimiento de sus propias sensaciones.
Quedamos a la espera de Angel y Salva. Tras una ducha y un reconfortante baño en la famosa terma (... no digo nada, ni entro en detalles ...), bajamos a la meta y vemos a Angel que nos decía que había abandonado por falta de entreno. No importa el año que viene verás como la terminas, además es más importante tu futuro. Tú me entiendes. Salva entra en el puesto 204 enseñándonos su maltrecho codo derecho tras sufrir una caída. Pero lo importante es que venció a la prueba.
Bueno majetes, yo hice el puesto 87 y estoy deseando hacerla otra vez. El año que viene a por ella de nuevo y por supuesto con una garrafa de 15 litros por lo menos.
Por cierto, una última reflexión. La clasificación por equipos se realiza en función del número de miembros de un mismo equipo que terminan la carrera independientemente del tiempo realizado. Esto significa que si hubiésemos hecho la carrera todos bajo un mismo equipo (terminamos 7) nuestra clasificación habría sido SEGUNDOS.
Gracias compañeros, por el apoyo prestado. Sin vosotros, en especial Ramón, estoy convencido de que hubiese abandonado.
Salvador Cerrillo.
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